«Materiales y proceso de construcción de la Casa Benoit: Independencia y Bolívar (Buenos Aires)»
Esta excavación fue hecha en un trabajo conjunto en el año 2001 por el Instituto Histórico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el Centro de Arqueología Urbana. La coordinadora general de los estudios fue la Lic. Zunilda Quatrín con la colaboración de Xavier Perussich y el Equipo Arqueológico Quilmes contratado al efecto por la señora de Zapiola, descendiente del propietario original. Por problemas de índole personal el Informe Final de este estudio nunca pudo ser completado ni se dispone de todo lo hecho de manera digital, y los años lo fueron dejando superado por otras actividades. Se ha logrado ya rescatar este informe que cubre los materiales constructivos, lo que se entronca con la historia de la casa y sus fuertes ransformaciones. Se verá la notable diferencia entre la primera casa hecha por Pierre Benoit, lo que corresponde a la transformación hecha por su hijo Pedro y los agregados posteriores hasta su demolición en fecha relativamente reciente al ensancharse la avenida Independencia. Todo esto se desarrolla en la segunda parte sobre el proceso de cambio en el lugar, es decir en la interpretación de esos materiales.
Dado que este informe sería parte del trabajo general, no posee bibliografía ni notas que hubieran sido de interés pero que ya se han perdido presentamos lo que tenemos de la mejor manera posible, esperando que sea de utilidad al usuario.
Desde 1941 existe en el imaginario porteño un tema bien instalado: que Luis XVII sobrevivió a la Revolución Francesa, emigró escondido a Argentina, fue protegido por Rivadavia y terminó aquí sus días como el célebre arquitecto Pierre Benoit. Al menos esto, en un reducido resumen, es lo que sus familiares han sostenido desde el libro que inició el tema escrito por Federico Zapiola (Luis XVII: ¿murió en Buenos Aires?). La bibliografía producida siguiendo a ésa es más que amplia, poco seria en la mayor parte de los casos, e imposible de enumerar aquí. Desde que se hiciera público este proyecto hasta que se terminó la excavación hubo numerosas notas en diarios que reavivaron la polémica, pese a que los estudios arqueológicos ni tomaron en consideración el tema de la supuesta identidad de Benoit padre ni aportaron ningún elemento al respecto, ni se quiso entrar siquiera en esos aspectos.

Arqto. Pierre Benoit
En el año 2001 fuimos contactados por una descendiente en vía directa, la Sra. Lucrecia Zapiola –a su vez autora de dos libros sobre el asunto-, quien impulsó una excavación en el lugar en que estuviera ubicada la casa de la familia por un siglo en Bolívar 793, la esquina actual de esa calle y la avenida Independencia. Si bien la casa había sido demolida y cortada al medio en el ensanche de Independencia, hace unos veinte años, la hipótesis central era que debían conservarse restos del edificio y su vida cotidiana en el sector restante, equivalente a la mitad de lo antiguamente edificado. Al contar con la autorización pertinente fue un caso interesante para estudiar los procesos de cambio en la vivienda urbana, tema que en ese momento nos interesaba particularmente.
Los trabajos de excavación que se llevaron a cabo, y que no son parte de este informe, permitieron tener una idea bastante detallada de cómo fue esa vivienda desde la construcción que hizo Pierre Benoit en forma bastante modesta por cierto, la posterior ampliación de su hijo Pedro hasta su demolición final. De la investigación general hay un extenso informe redactado por Zunilda Quatrín (2000).
La intención de estas notas se basa en la importancia que tomó el edificio en sí mismo al establecerse las hipótesis generales del proyecto; y dado el estado de destrucción y la fuerza de las alteraciones que tuvo el lote y sus restos, se trata de profundizar la investigación de esta manera:
- describir los materiales de construcción encontrados durante las excavaciones y ubicarlos cronológicamente
- con ellos obtener mayor de información acerca de la arquitectura, las técnicas constructivas y los materiales usados en cada época
- observar, de ser factible, si expresaban cambios de alguna índole, a lo largo del tiempo
Únicamente se analizan materiales anteriores a 1940-1950, ya que durante la demolición en 1980 se arrojó en el sótano gran cantidad de basura proveniente de otros sitios para su rellenado, y si bien es posible que también haya llegado material antiguo con lo acarreado de otras partes, es al menos poco probable por las condiciones en que fue hallado el conjunto. Partimos por lo tanto de la presunción de que este grupo de material constructivo, pese a la falta de un contexto primario y sin alteraciones, proviene de la demolición de casa misma.

Casa de Pierre Benoit, antes de su demolición
Análisis de los materiales de construcción
Mármol
Se hallaron varios fragmentos que corresponden a un piso, posiblemente un patio o entrada principal, hecha con los clásicos baldosones cuadrados blancos, aunque no había ejemplares oscuros para formar un tablero tipo ajedrez como era habitual en los pisos porteños. Hay baldosas de mármol triangulares -para la guarda lateral ya que se debieron colocar oblicuos- que miden 36 cm en su base y fragmentos de los cuadrados de 26 cm de lado. La ausencia de baldosones cuadrados enteros, o negros triangulares, lo interpretamos como resultado de un retiro cuidadoso de ellas para ser reusadas o vendidas. Todas están terminadas a mano por percusión.
También se encontraron diversos fragmentos de mármoles provenientes de zócalos y escalones, todos de color blanco de Carrara, cortados con sierra mecánica, posiblemente marcando la diferencia cronológica con los terminados a mano, y que debieron corresponder a los cambios tecnológicos ocurridos entre la construcción de la época de Pierre y la de Pedro. Recordemos que entre la obra del primero en la mitad del siglo XIX y la del segundo casi en sus finales, la industria se desarrolló en especial mecanizándose. Algunos fragmentos de color oscuro y verde encontrados, pertenecen posiblemente a mesadas o cubiertas de muebles mucho más recientes.
Baldosas
El muestrario de baldosas ha sido reducido, lo que llama la atención ya que son muy habituales en la ciudad para todo el siglo XIX. Las marcas que se han logrado identificar corresponden a las dos tradiciones francesas: Havre y Marsella. Del primer sitio hay ejemplares de Leon Duplessy cortadas en forma de rectángulos de 17.5 por 5 cm para hacer un borde o guarda, de Marsella hay una variedad más amplia: de los fabricantes Lançon y Fenouil, de Pichou Mathieu y de S. Roux-B. Martin, además de otras no identificables por la fragmentación. Hay dos grupos interesantes y poco habituales: uno formado por ejemplares de 15 cm de lado con la marca P.M. y otro con cortes hechos a mano en la parte inferior. De estos dos ejemplos se hallaron una buena cantidad a diferencia de todas las demás, dando la sensación que no se intentó recuperarlas en la demolición tal como se hizo al parecer con las otras baldosas.
Tejas
Se encontraron una docena de fragmentos de tejas de tradición española, hechas a mano. Es imposible saber si algún sector de la casa tenía techumbre de este tipo pero es muy probable, en especial en la primera época, y más aun en la parte de servicio del fondo. De todas formas estos fragmentos parecen indicar que al menos no toda la casa tuvo techo de terraza.
Mosaicos graníticos
Entre los centenares de mosaicos del sótano se identificaron 23 variantes del tipo denominado habitualmente como granítico, aunque en realidad su estructura es de cemento con cubierta pintada formando motivos ornamentales. Sabemos que estos mosaicos se hicieron comunes en la ciudad a partir de 1870-1880 y siguieron en uso hasta la actualidad. Todos son de manufactura local o nacional, es decir sin la calidad de los europeos, destacándose por la repetición y por estar enteros, uno con motivos de rombos negros y blancos en dos variantes diferentes que podrían ser de centro y de guarda del mismo piso. En este caso hay que recordar que, en cierta medida, asemejan en tamaño reducido la decoración de los pisos de mármol que, para esa época, ya no se hacían. De todos los demás motivos nunca hubo ejemplares enteros y siempre son muy pocos de cada uno, es decir uno o dos fragmentos.
Azulejos
Los azulejos han sido muy pocos: cuatro fragmentos de Pais de Calais franceses, un único mínimo fragmento del tipo catalán del siglo XVIII, varios de color blanco franceses de fin del siglo XIX y luego los tradicionales del siglo XX tanto importados como nacionales. El más antiguo, el citado como catalán, tiene un sector de color azul muy oscuro sobre blanco y mide 2 cm de espesor; luego los Pais de Calais son todos diferentes con motivos en azul sobre blanco, aunque se trata de fragmentos reducidos varios de ellos provenientes del pozo ciego rellenado; hay un azulejo curvo con la marca HEL-MAN y una espada sobre un círculo que fechamos para ca. 1930 y numerosos de color blanco de la segunda mitad de este siglo. El único conjunto más amplio es el de azulejos europeos de inicios del siglo XX, o incluso finales del XIX, en la tradición Art Nouveau de vidriados espesos. Son de color verde fuerte y hay listones formados por piezas de 1.3 cm de ancho por 7.5 cm de largo para hacer guardas y otros de 15 cm de lado con molduras en una mitad. Es evidente que se trata de la decoración de un baño, muy sobria aunque de un color fuerte.
Mosaicos de cemento
Este es un conjunto muy representativo ya que se hallaron dos grandes grupos, muy numerosos ambos: el primero está formado por fragmentos enteros de un piso de base de cal sobre el cual se adhirieron pequeños mosaicos de forma octogonal de color, sin marca, formando patrones que pueden verse en las fotos ya que se logró rearmar un sector. Es evidente que fue roto bruscamente arrojando partes enteras al sótano; estos se fabricaron en Europa desde inicios del siglo XIX y quizás antes aún. El otro conjunto es de mosaicos de mayor tamaño, de pasta homogénea como son siempre éstos aunque de dimensiones y colores variados. La marca ubicada en casi todos son NOLLA, VALENCIA y diferentes números que deben identificar el producto; aunque hay ejemplares de EDWARDS y JCE-V-NOG. Los hay rectangulares, triangulares, cuadrados y romboidales, con dimensiones entre 3.5 y 11 cm como mínimo y máximo. Los colores son amarillo oscuro, diversos tonos de marrón, rojo oscuro, blanco, gris claro y celeste. Es evidente por la cantidad que formaron motivos, guardas u ornamentaciones diversas en los pisos, aunque por sus diversos espesores y dimensiones deben haber estado en sitios diferentes de la casa. Sólo se logró rearmar un patrón ornamental. Únicamente en tres casos los mosaicos quedaron unidos entre sí formando patrones decorativos, en todos los demás estaban simplemente sueltos; tampoco pareciera que haya habido la intención de recuperarlos en la demolición ya que se contaban por cientos.

Excavaciones de la antigua casa de Pierre Benoit
Molduras de cal
Se hallaron dentro del sótano entre el escombro cientos de fragmentos de molduras de cal, que se mostraban homogéneas en su manufactura y capas de pintura aunque muy variadas entre sí. Es evidente que la casa tuvo una importante aunque muy sobria molduración geométrica de dobles y triples curvas o rectas; hay unas pocas flores armadas con alambres internos, pero son pequeñas y sencillas. Todas tienen una capa de pintura rosa pálido y otra blanca, ambas a la cal, y salvo excepciones éstos parecen haber sido los dos colores que tuvo la casa en su historia. Es probable que la molduras estuvieran colocadas en altura y por eso nunca más volvieron a ser pintadas.
Cemento
Hubo evidencias del uso de cemento no sólo en la construcción misma: piso del sótano, arreglos en cimientos y pared medianera, si no también se hallaron fragmentos provenientes de juntas de unión de ladrillos de paredes. Al parecer la casa, en todas sus épocas, fue construida básicamente con cal como es lógico de suponer, pero en diversas oportunidades se usó cemento por su mayor adherencia o capacidad de resistir esfuerzos.
Vidrio de ventanas
Se encontraron enormes cantidades de fragmentos de vidrios de ventanas dentro del sótano, imposibles de contar ya que deben ascender a miles y no se recuperaron, que midieron entre 1 y 3 mm de espesor, suponiendo que los más antiguos sean los más gruesos. Todos son de producción industrial y de calidad indicando su modernidad, aunque los más gruesos pudieron estar en ventanas de la casa Benoit desde fines del siglo XIX.
Varios
Entre los materiales hay que citar una tapa de boca de inspección o rejilla que fue cubierta con una madera de 20 cm de lado a la que se le clavó una tapa circular de metal, posiblemente de una lata. Por sus características la ubicamos en el siglo XX.
También se halló un rollo compuesto por muchos metros de diversos fragmentos de cables de cobre recubiertos de tela, proveniente de una antigua instalación eléctrica hecha posiblemente hacia 1910 y dos molduras de madera cubierta por pintura blanca.
Molduras y balaustres de cemento
Han sido pocas las molduras de cemento, es decir las hechas para ser colocadas al exterior, y creemos que éstas estuvieron puestas en lugares muy determinados. El estado fragmentario no permite hacer otras hipótesis. Lo que sí ha sido enorme es la cantidad de fragmentos de balaustres, muy rotos por cierto, de los que hay dos variedades: una que es la menos representada que es redondeada y simple y otra, de la que hubo cientos de fragmentos de los que se guardó sólo una muestra significativa, es de cuerpo estriado, flores y hojas. Pensamos que los más simples fueron usados tardíamente para reemplazar los más elaborados.
Herrajes
En la excavación del relleno del sótano había una importante cantidad de herrajes provenientes de la carpintería del edificio y unos pocos de muebles. Debemos citar pasadores de puertas, tanto del piso como el superior, en este caso con agujeros para clavos cuadrados, fallebas de puertas y ventanas con todas sus partes: barra vertical, manija y molduras, caños de hierro de diversos diámetros, caños de plomo, alambres diversos, clavos circulares de hasta 13 cm de largo y unos pocos cuadrados (con corte de máquina), escarpias, chapas, tornillos, planchetas, ganchos, un pasador de ropero, cerraduras de los siglos XIX y XX incluidas las manijas en un caso, amarres para fijar ventanas o puertas a la pared, bisagras de dos y tres alas para portón o puerta de gran tamaño (hasta 35 cm) y para ventanas de 12 cm, éstas para tornillos, incluyendo bisagras de chapa siglo XX.
Para los muebles se hallaron bisagras de chapa, una manija, un gancho para cerrar un baúl o puerta liviana y varios ganchos de percheros. Hay varios hierros cuadrados y cilíndricos forjados para servir de soportes de vigas de techo.
Herramientas de trabajo
Sólo se encontró una lima de 35 cm de largo de posible uso en la obra.
La construcción en la casa Benoit (o sea, los contextos de los materiales)
Pisos
Quizás de lo que más sepamos es precisamente de los pisos: al menos en los patios y en los espacios abiertos debió existir un enorme mosaico formado por miles de piezas exagonales coloreadas, típico de su tiempo, formando motivos concéntricos y guardas laterales cuyos diseños se pueden ver en las fotografías de los sectores que pudieron ser rearmados. Creemos que debió ser el piso de la casa de Pierre Benoit ya que la Catedral de Buenos Aires, de la que él hizo el pórtico, también tiene un mosaico aunque con formas naturales y era común en la época, aunque un verdadero lujo y más para una casa que no era en lo absoluto grande. Este piso se rompió en alguna oportunidad cuando la casa ya estaba en franco deterioro y fue emparchado burdamente. Una foto lo muestra. Pero la entrada debió ser aún de más categoría con las placas de mármol de Carrara blanco. En otros sitios debió haber escalones y zócalos del mismo material aunque posteriores en su manufactura.
Otros sectores de la casa también tuvieron mosaicos de cemento traídos desde España, pero dado que las piezas se hallaron sueltas -salvo un caso- no hay forma de encontrar los patrones ornamentales. Lo que sí podemos decir es que son muchos mosaicos y de formas muy variadas, alguien hizo un gran trabajo con esos materiales; los pisos de la casa debieron ser realmente llamativos.
En tiempos más modernos, para finales del siglo XIX o inicios del XX se hicieron otros pisos con mosaicos graníticos nacionales, burdos, de mala calidad, muchos de ellos con rombos negros sobre blanco.
Las baldosas francesas deben provenir de los techos en forma de terraza, aunque las tejas españolas debieron formar parte de la casa más antigua.
Paredes y decoración
No tenemos mucha información sobre las paredes posiblemente porque su decoración debió estar basada en molduras de cal que se destruyen muy fácilmente y de madera. Se hallaron de ambas, en fragmentos, que indican que al menos debió haber una moldura corrida simple en los interiores y en alguna pared -en la recepción- molduras de madera clavadas cubiertas por pintura blanca de lo que encontramos sólo dos fragmentos.
Los azulejos no parecen haber sido comunes -o simplemente se los llevaron o tiraron o usaron en otra parte-, lo hallado nos habla de algunos Pais de Calais franceses para la época más antigua, otros blancos lisos y los celestes fuertes con guardas y motivos de bastones en algún baño de 1900, posiblemente llegados desde Inglaterra para finales del siglo XIX.
Decoración exterior
Los balaustres y las molduras parecen indicar que el edificio tenía cierta decoración que iba más allá de los arcos neogóticos que nos muestran las pocas fotos ubicadas. El haber dos tipos de balaustres lo hemos interpretado como que los más simples se usaron para reemplazar a los más elaborados en su deterioro en el tiempo, ya que tienen la misma altura y forma general aunque están hechos con más simpleza; por supuesto esto no es más que una hipótesis.
Mobiliario
Casi nada se encontró del mobiliario antiguo salvo alguna manija de cajón relativamente moderna, dos ganchos de percheros, fragmentos informes de tablas de muebles, el pasador de un ropero y algún herraje de la puerta de un mueble del siglo XX.
Carpinterías
En relación con las carpinterías se hallaron desde los hierros que se usan para amurarlas hasta los herrajes propios de ventanas y puertas. De las más antiguas hay que destacar un único ejemplar de pasador de puerta, en este caso el superior con el vástago largo, que tiene los agujeros para clavos cuadrados. Todos los demás herrajes ya son para tornillos o clavos circulares. Hay muchas bisagras, al menos una debió ser de una puerta de entrada y las demás de puertas normales de interior; hay tres cerraduras completas típicas de la segunda mitad del siglo pasado, una con las dos manijas de zinc, y al menos dos partes de cerraduras coloniales hechas de hierro forjado. En este caso la atribución parece ser fácil por la cronología de estos objetos.

Algunos de los restos recuperados de la antigua casa de Pierre Benoit
Conclusiones
El estudio de los materiales de construcción encontrados en la Casa Benoit se entrecruzan bien con el resto de la información histórica hallada; todo parece indicar la existencia de dos épocas diferentes: el siglo XIX temprano y el tardío, más la continuación en el siglo XX con un fuerte proceso de deterioro. De pisos de mármol y mosaicos importados de complejo armado se terminó con mosaicos de baja calidad, nacionales con parches y remiendos. Se contraponen así cerraduras coloniales y cerraduras industriales importadas, herrajes en puertas para clavos cuadrados y más tardíos para tornillos industriales, azulejos Pais de Calais que terminaron en los blancos San Lorenzo pasando por los importados Art Nouveau, todo indica el mismo proceso de alteración, reemplazo y deterioro a lo largo del tiempo. Una sobria decoración en balaustres y molduras del exterior y mucho más amplia en el interior muestran una casa de prestigio y cierto nivel económico.
Por supuesto, esto no es más que lo hallado, lo que de ninguna manera representa la totalidad, ya que al demolerse la construcción debió recuperarse todo lo servible o que se pudiera vender, arrojando como relleno al sótano lo roto o considerado inservible, pero al menos nos deja vislumbrar una casa de categoría media porteña, que subió de clase y luego le pasó lo que a todo el barrio sur: primero vino el deterioro, luego el abandono, se transformó en un conventillo y terminó en la demolición. De todas formas esta información debe ser cruzada con la obtenida de la documentación de archivo, planos y el resto del material arqueológico para construir interpretaciones más amplias.
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